La obra de Íñigo Navarro (Madrid, 1977) dialoga con la tradición española, pero su imaginario se acerca más a la figuración del centro y norte de Europa que a la de su propio país. En sus lienzos resuenan influencias del belga Michaël Borremans, cuyos retratos hiperrealistas oscilan entre lo onírico y lo perturbador; y del alemán Neo Rauch, maestro del realismo mágico que fusiona escenas históricas con la vida cotidiana en una estética que remite tanto al realismo soviético como al muralismo mexicano. Quizá por ello, la carrera de Navarro ha encontrado un terreno fértil en el extranjero, con exposiciones en galerías de Alemania, Dinamarca, Reino Unido, Suiza, así como en Japón, China y México.
Ahora, bajo el título “Ayer pisó tu sombra un tigre”, el Museo Lázaro Galdiano acoge su primera exposición institucional en España. La muestra, que toma como eje el grabado Modo de volar de Francisco de Goya —perteneciente a la colección del museo y expuesto en la sala—, se convierte en un homenaje a la pintura como medio absoluto. “La pintura es el lenguaje definitivo”, asegura el artista, que enlaza su obra con el Siglo de Oro y, al mismo tiempo, con referencias cinematográficas, literarias, filosóficas y musicales contemporáneas.
Entre Velázquez y Berlanga
Aunque su estilo se nutre de la figuración europea, la técnica de Navarro mira de frente a la tradición española. Su paleta cromática reducida, sus fondos en penumbra y la introducción de elementos desconcertantes revelan una inspiración clara en Velázquez. El propio artista confiesa que, si existiera una máquina del tiempo, viajaría para ver al maestro sevillano pintar en directo. Su mirada también se detiene en Luis Berlanga: “Me gusta esa ironía suya; con sus películas nunca sabes si viene o va”, señala. De esa fusión nacen piezas oníricas, con atmósferas que combinan belleza, humor y melancolía.
El eco de Goya
Navarro tiene en Goya no solo un referente estético, sino también personal. Su primer contacto con el pintor aragonés llegó en la infancia, cuando observaba a su madre —restauradora del Museo del Prado— trabajar directamente sobre las obras del genio. Aquella experiencia alimentó un deseo precoz de dedicarse a la pintura, aunque antes transitara otros caminos: tras terminar el instituto, inició estudios de Matemáticas, que finalmente abandonó para entregarse a las Bellas Artes.
En el grabado Modo de volar, un hombre con un rudimentario artefacto alado consigue elevarse contra toda lógica. Ese intento por lograr lo imposible inspira la exposición del Lázaro Galdiano, que persigue a su vez una meta ambiciosa: devolver a la pintura figurativa un lugar central en la escena institucional. “La mía es una figuración no convencional. Busco que parezca nueva, generar atmósferas”, explica Navarro. En tiempos en que la figuración suele inclinarse hacia lenguajes pop, digitales o urbanos, el pintor apuesta por una visión más clásica, sin renunciar a lo inesperado.
Lienzos, máscaras y vuelos imposibles
Comisariada por Begoña Torres, la muestra reúne grandes lienzos donde lo clásico se entrelaza con lo fantástico: carreras de galgos descomunales al atardecer, disputas triviales por balones rojos o vuelos ingrávidos sobre aguas cristalinas. Las máscaras, recurrentes en su obra, refuerzan esa dualidad entre juego y desasosiego. “Me atraen porque son divertidas, pero también porque eliminan el retrato individual y convierten la figura en algo universal”, explica.
La pieza central de la exposición es una escultura en madera policromada y bronce que representa a una joven a punto de levitar, vestida por el diseñador de alta costura Marcos Luengo en colaboración con Navarro. Una metáfora del vuelo que enlaza directamente con la estampa de Goya.
Una experiencia multisensorial
El proyecto incorpora incluso un componente olfativo. La perfumista e historiadora Valérie Aucouturier ha creado una fragancia exclusiva para acompañar la exposición: un aroma amaderado con notas de ciprés, incienso, sándalo y rosa de mayo. El perfume evoca la entrada en un bosque oscuro, al tiempo que alude al Jardín de Parque Florido y al anhelo de elevarse presente en Modo de volar. Esta fragancia podrá adquirirse en la tienda del museo, ampliando la experiencia sensorial del visitante.
Trayectoria y reconocimiento
Navarro comenzó su carrera artística como fotógrafo, director de cine y guionista, tras licenciarse en Bellas Artes en la Universidad Complutense de Madrid. Su primera exposición individual tuvo lugar en 2006 en la galería Irvine Contemporary de Washington, y desde entonces su presencia en ferias nacionales e internacionales ha sido constante.
Actualmente, en España trabaja con la galería Ponce + Robles. La crítica lo respalda con elogios: “Su pintura merece ser contemplada con calma, porque está hecha con la sabiduría y la sensibilidad de los grandes” (Óscar Alonso Molina, ABC Cultural). Para José Luis González (AD España), Navarro es mucho más que un pintor: “Es un poeta, un músico y un flautista de Hamelin”.
Información práctica
Museo Lázaro Galdiano
C/ Serrano, 122
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Martes a viernes: 9:30-15:00 y 16:30-19:30
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Sábados y domingos: 9:30-15:00
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Lunes: cerrado
Sala Pardo Bazán
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Martes a domingo: 10:00-14:30
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Lunes: cerrado
