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Gonzalo Lebrija y Jorge Méndez Blake | Travesía Cuatro inaugura ‘Finisterre’, una exposición sobre el faro como símbolo | Hasta 10 febrero
23 de noviembre de 2025

Gonzalo Lebrija y Jorge Méndez Blake
FINISTERRE
Del 22 de noviembre al 10 de febrero

La Galería Travesía Cuatro (C. de San Mateo, 16), abrió este viernes, 22 de noviembre, la exposición Finisterre, en la que los artistas mexicanos Gonzalo Lebrija (Ciudad de México, 1972) y Jorge Méndez Blake (Guadalajara, 1974) presentan un proyecto inusual por su claridad conceptual y por la madurez con la que ambos integran sus trayectorias. La muestra, que permanecerá abierta hasta el 10 de febrero de 2026, ofrece una de las aproximaciones más sugerentes que se han visto en la escena madrileña reciente respecto al faro como símbolo y estructura cultural.

El germen de la exposición se sitúa en un viaje por la costa gallega emprendido por los dos artistas, un desplazamiento que fue mucho más que un ejercicio de documentación. Tanto Méndez Blake como Lebrija llevaban tiempo pensando la figura del faro desde distintas perspectivas: el primero, desde la tradición marinera y la literatura, visible en sus esculturas y marinas; el segundo, desde su experiencia en el diseño del faro de Xala, en el Pacífico mexicano. Ese bagaje previo permitió que el viaje por Galicia no se limitara a un ejercicio contemplativo, sino que funcionara como una herramienta crítica para repensar el faro como una construcción mental cargada de resonancias históricas y emocionales.

El encuentro con el emblemático Faro de Finisterre, enclavado en la Costa da Morte, actúa como punto de inflexión del proyecto. La densidad cultural del lugar —donde conviven historias de naufragios, la fuerza de la tradición oral y el simbolismo implícito del “fin del mundo” en el Camino de Santiago— se convierte aquí en materia poética, pero también en territorio de análisis. Lebrija y Méndez Blake no se quedan en la fascinación turística: extraen de ese paisaje una lectura crítica de cómo el faro opera como metáfora universal del límite y la orientación, como una frontera entre la lucidez y la incertidumbre.

Este enfoque se refleja en su decisión de no reproducir el faro real, sino de construir uno imaginado, híbrido, compuesto por fragmentos de muchos otros. Esa elección —lejos de la tentación documental— se revela especialmente eficaz: Finisterre aparece como una concentración simbólica de todos los faros, un “faro absoluto” que, sin anclarse a una geografía concreta, condensa lo que estos edificios representan para las culturas marítimas. Como señala el comisario Marcos Giralt Torrente, la exposición se convierte así en un puente entre Galicia y México, el punto más cercano entre Europa y Latinoamérica, pero también en un escenario donde “el mundo se destruye y renace con cada atardecer”.

La visita nocturna que los artistas realizaron al faro es un detalle revelador y, en términos críticos, una de las claves de la muestra. De noche —explica Giralt Torrente—, disipada la retórica diurna, los misterios se muestran en toda su indescifrabilidad. Esta idea atraviesa toda la exposición: la luz no aparece como un recurso obvio, sino como un destello intermitente que tensiona la oscuridad. Lebrija y Méndez Blake trabajan así sobre la delgada frontera entre esperanza y naufragio, entre la llamada orientadora del faro y la amenaza siempre latente del vacío.

El diálogo entre sus obras, lejos de buscar una armonía superficial, articula un contrapunto muy fértil entre opuestos: luz y sombra, presencia y ausencia, materia y vacío. La exposición no sólo invita a reflexionar sobre el faro como objeto físico, sino que propone interpretarlo como un dispositivo psicológico y cultural. En ese sentido, Finisterre se revela como un ejercicio de síntesis simbólica extremadamente eficaz: convierte el faro en un umbral, en un punto de partida y de llegada, en una estructura que cuestiona la idea misma de orientación en un mundo incierto.

Sobre Gonzalo Lebrija

La práctica de Gonzalo Lebrija (Ciudad de México, 1972) destaca por su insistencia en descomponer la percepción del tiempo. Sus vídeos, fotografías e instalaciones funcionan como trampas visuales en las que el instante parece suspendido, una estrategia que fomenta una lectura crítica de la memoria y del destino. Su reflexión sobre las estructuras sociales de su contexto añade a su obra una capa de análisis que va más allá de la estética para adentrarse en cuestiones de identidad, azar y permanencia.

Sobre Jorge Méndez Blake

Jorge Méndez Blake (Guadalajara, 1976) trabaja con las intersecciones entre literatura, arquitectura y artes visuales, una combinación que le permite transformar el lenguaje en materia espacial. Su investigación sobre las bibliotecas como sistemas relacionales revela una comprensión profunda del libro como objeto cultural y como construcción histórica. Sus piezas, siempre precisas en su planteamiento, reescriben la tradición literaria desde un enfoque formal y conceptual que invita a reconsiderar el papel del texto en la cultura contemporánea.

Emilio Tenorio