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LOS VIKINGOS GANAN EL BIONIC FESTIVAL 2025, DIEZ AÑOS DE ARTES ESCÉNICAS INTERBIOLÓGICAS
6 de enero de 2026

El Bionic Festival 2025, celebrado en Madrid y Lisboa, cumple 10 años, 10 años compensando sus emisiones logísticas y digitales, gracias a la donación de árboles y plantas y a la gestión de dos Bionic Parks en España y Portugal. Diez años configurando nuevos lenguajes interbiológicos en las artes escénicas, invitando a artistas a reflexionar sobre el antropocentrismo y promoviendo una cultura que no quiere seguir contaminando a la ciudadanía.

El jurado multidisciplinar formado por el dramaturgo Paco Bezerra, la bailarina Alicia Narejos, la Gestora Cultural y Diputada de Mas Madrid, Marisa Escalante, el biólogo y filósofo Paco Calvo y la diseñadora y arquitecta Maria Mallo, han repartido los 3 premios del Bionic Festival 2025. El primer premio, valorado en 1000 euros, ha sido para la compañía de teatro Vikingos, formada por los artistas Pablo Hidalgo, Alba Yuste y Victoria Mendizábal, en colaboración con Diego Olivares. El segundo premio, valorado en 500 euros ha sido para el actor y bailarín chileno DIOC, y el tercer premio de 250 euros lo han ganado el artista japonés Kohei Nakatsu y la artista estadounidense Simone Cedar.

Entre los finalistas que han participado en esta edición, se encuentran el bailarín brasileño Yhago Santos, la bailarina portuguesa Mystic Velvet, la bailaora valenciana Irene de la Rosa, el bailarín malagueño Victor Martín Rueda y el artista y filósofo asturiano Manu Badás, que han presentado piezas biosensibles que abordan la disidencia de modelos repetitivos y contaminantes, emplazando a una audiencia internacional a asimilar a las plantas como protagonistas de narrativas dramáticas, líricas y metafísicas, entremezclando danza española, capoeira, danzas orientales y flamenco.

Grabado en la muralla arqueológica del Campo das Cebolas en Alfama, en el centro cultural Those Who Dance en Lisboa, y el centro cultural Casa Bonita Carabanchel y el estudio de diseño Enpieza Estudio en Madrid, el Bionic Festival se consolida como espacio de debate artístico internacional y multidisciplinar. Entre las plantas protagonistas de esta edición han destacado el trigo, el papiro, la alocasia zebrina, el coco, la magnolia, el olivo, el cordyline australis y el cactus venenoso Euphorbia Tiruncalii.

Grabado en la muralla arqueológica del Campo das Cebolas en Alfama, en el centro cultural Those Who Dance en Lisboa, y el centro cultural Casa Bonita Carabanchel y el estudio de diseño Enpieza Estudio en Madrid, el Bionic Festival se consolida como espacio de debate artístico internacional y multidisciplinar. Entre las plantas protagonistas de esta edición han destacado el trigo, el papiro, la alocasia zebrina, el coco, la magnolia, el olivo, el cordyline australis y el cactus venenoso Euphorbia Tiruncalii.

Dirigido por el artista madrileño Honevo, el Bionic Festival es un proyecto censurado por el Consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid, Mariano de Paco, a pesar de haber formado parte de la programación oficial de Teatros del Canal durante 3 años. La Comunidad de Madrid durante ese periodo realizó docenas de promociones oficiales de la taquilla de otros proyectos con la escenografía del Bionic Festival, sin hacer mención oficial al Bionic y a los 60 artistas internacionales acreditados, ni pagar a este proyecto. Estafando, explotando y censurando al Bionic Festival.

Parece que los madrileños no tienen derecho de conocer el Bionic Festival por los centros culturales públicos que lo programan, exhiben y explotan durante años, y que bailar con plantas y cuidar parques es algo muy peligroso para la Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid.

Sin embargo, el Bionic Festival cumple una década, promocionado un Madrid diferente, promocionando la danza biónica, nacida en Madrid. Un Madrid diverso, interbiológico y global. Diez años de censura institucional que artistas maravillosos de todo el mundo retan con honestidad, dignidad y orgullo año tras año, un oasis de libertad, un libro abierto, un refugio para re-pensar nuestro ritmo, impacto y relación con nuestro entorno.

El colectivo VIKINGOS nos ayuda a resistir en este huracán de basura, con su bioromanticismo y teatro biónico, donde artistas y plantas establecen relaciones simbióticas de resistencia intelectual, en un mundo que gobiernan las grandes tecnológicas que tienen datos infinitos y miden y publican de todo, menos las emisiones de sus propias huellas de carbono en 2025.

El Bionic Festival es una oda a la vida, que abre nuevas ventanas que son más necesarias que nunca, para que la cultura no se defina solo como contaminante, que la cultura pueda presumir de poder crear arte sin envenenar a la ciudadanía. Una utopía por la que merece la pena luchar, un aire por el que la cultura tiene que trabajar. Un aire que nos haga poder soñar con nuevos caminos, un aire donde solo acompañados por más plantas conseguiremos ver el camino. Un viaje que ya hemos empezado con los grandes artistas y las grandes estrellas botánicas del Bionic Festival!!!