Febrero avanza entre la exaltación sentimental y el desorden festivo. El refranero lo resume con ironía —“febrero loco y marzo otro poco”— y la cultura lo confirma: San Valentín convive con el Carnaval, la celebración del amor con la licencia del caos previo al recogimiento. En ese territorio ambiguo, donde conviven la emoción, la memoria y la renovación, el Museo Lázaro Galdiano inaugura un año especialmente significativo: el de su 75 aniversario, una efeméride que reafirma su vocación de servicio público y su compromiso con la difusión del patrimonio artístico y cultural.
Desde su apertura, el museo ha seguido el impulso de su fundador, José Lázaro Galdiano, a quien Miguel de Unamuno definió como “un forjador de cultura que había hecho una labor casi heroica por ella”. Setenta y cinco años después, el museo continúa siendo un espacio vivo, atento tanto a la herencia histórica como a los debates contemporáneos, capaz de sorprender incluso al visitante habitual.
Una exposición inédita en España
El aniversario se celebra con una programación que combina arte contemporáneo, pensamiento crítico, música, literatura y naturaleza. Uno de los hitos del mes es la inauguración, en la sala Pórtico, de Once Again… (Statues Never Die), del artista y cineasta británico Isaac Julien, una videoinstalación de 2022 que se presenta por primera vez en España gracias a la colaboración del Ministerio de Cultura y la Fundación Calparsoro.
La obra, comisariada por Bartomeu Marí, aborda con un lenguaje poético y cinematográfico cuestiones de plena actualidad: la restitución del patrimonio africano expoliado durante el colonialismo europeo, la genealogía de las colecciones occidentales y la profunda influencia del arte africano en las vanguardias del siglo XX. A través de diálogos ficticios entre el filósofo Alain Locke y el coleccionista Albert C. Barnes —interpretados por André Holland y Danny Huston—, Julien traza un relato que conecta el Harlem Renaissance, la cultura queer negra y los museos europeos, invitando a una revisión crítica de la historia del arte.
La exposición se amplía fuera de las salas del museo con la proyección de Looking for Langston (1989), del propio Julien, y Les statues meurent aussi (1953), de Chris Marker y Alain Resnais, en el Cine Doré de la Filmoteca Española, además de un encuentro público con el artista y los responsables del proyecto.
Recorrer, escuchar, tocar: el museo como experiencia
El aniversario se vive también desde el contacto directo con la colección. Los paseos guiados por el palacio permiten descubrir la historia del edificio, sus antiguos habitantes y algunas de las obras más emblemáticas, mientras que las visitas accesibles, dirigidas a personas con discapacidad visual o intelectual, apuestan por la audiodescripción, los recursos táctiles y las maquetas tridimensionales como herramientas para garantizar una experiencia inclusiva.
El museo refuerza asimismo su vocación familiar con recorridos adaptados a niños, en los que el aprendizaje se combina con el juego y la curiosidad, y con propuestas singulares que conectan el arte con otros lenguajes: desde “Vino con arte”, una experiencia sensorial que une pintura y enología en colaboración con Bodegas Enate, hasta una velada poético-botánica dedicada a Emily Dickinson, en la que los poemas de su Herbario dialogan con las más de 75 especies vegetales del jardín histórico.
Amor, música y palabra
Febrero es también el mes del amor, entendido en todas sus formas. El 14 de febrero, el auditorio del museo acoge la representación teatral Pues amas… ¿Qué cosa es el amor?, de la compañía Garcilasos, una cuidada propuesta escénica que recupera los versos de Garcilaso de la Vega y Juan Boscán, acompañados de música histórica y danza renacentista, fruto de una rigurosa investigación filológica y musical.
La música continúa con Los Acústicos del Buenavista, que alcanzan su séptima edición con la actuación del cantautor gaditano Gonzalo Hermida, una de las voces más reconocibles del pop español actual, autor de canciones convertidas ya en himnos generacionales.
La palabra vuelve a ser protagonista en la velada literaria nocturna “El amor. Entre poemas y cuadros”, en la que los poetas Vanesa Pérez-Sauquillo e Ignacio Vleming guían al público por las distintas etapas del sentimiento amoroso a través de obras de la colección y textos de Ibn Hazm, Shakespeare o Choderlos de Laclos.
Naturaleza, cuerpo y tradición
El jardín de Parque Florido, uno de los pocos conjuntos históricos de palacete y jardín conservados en Madrid, se integra plenamente en la programación. Talleres como Huerto Florido, dedicado a las hierbas medicinales y condimentarias, o el taller infantil de esgrima histórica, basado en los principios de la “Verdadera Destreza” del Siglo de Oro, conectan naturaleza, cuerpo e historia, ofreciendo experiencias educativas desde una perspectiva lúdica y sensorial.
Mirar el pasado desde el presente
La programación se completa con secciones que refuerzan el carácter divulgativo del museo: desde la obra del mes, como la Alegoría del triunfo del amor de Willeboirts Bosschaert y Paul de Vos, hasta la planta destacada del jardín, la alquemila o “pie de león”, cargada de simbolismo místico y medicinal. La Biblioteca Lázaro, una de las más importantes de Europa por la calidad y unidad de su fondo, recuerda en febrero el volumen Carnestolendas de Zaragoza (1661), testimonio literario del carnaval barroco como espacio de transgresión social.
A todo ello se suma una tienda renovada, concebida como un espacio de pausa y disfrute, donde conviven diseño contemporáneo, moda de autor, joyería artística y objetos inspirados en la colección, y una nueva web accesible, pensada para un museo verdaderamente inclusivo.
Setenta y cinco años después de su apertura, el Museo Lázaro Galdiano sigue fiel a su espíritu original: ser un lugar donde el arte dialoga con la vida, donde el pasado se interroga desde el presente y donde cada visitante puede encontrar algo inesperado. Porque, como recuerda una canción que suena este mes en su auditorio, la vida —y el arte— siempre suceden hoy.
