Ángela de la Cruz
Bulto
Del 2 de marzo al 10 de mayo de 2026
La Galería Travesía Cuatro anuncia la incorporación de la artista Ángela de la Cruz con su primera exposición en la galería: Bulto. Además, presenta la muestra individual Toda coisa que vive é um relâmpago, de la artista brasileña Ana Prata.
Bulto es la primera exposición de Ángela De la Cruz en Travesía Cuatro Madrid tras el reciente anuncio de su representación. La exposición es el segundo capítulo de una primera presentación de título homónimo en México en el 2025. Esta nueva serie da continuidad a las exploraciones de la artista sobre la pintura como cuerpo que ocupa un espacio físico, como ser que alberga una vitalidad misteriosa.
Si en un primer momento Ángela utilizaba la violencia o el accidente para humanizar su pintura, en este nuevo grupo de obras juega con la ambigüedad de aquello que se mueve bajo la superficie, invisible, pero palpable. El título, cargado de significados, evoca desde lo antropomórfico hasta lo misterioso, sugiriendo una presencia oculta, una verdad que se revela a través de la superficie del lienzo.
En un panorama artístico contemporáneo a menudo dominado por narrativas directas, el enfoque sutil y evocador de De la Cruz propone una experiencia en capas, desafiando al espectador a descubrir la vida propia de la obra de arte. La exploración artística de De la Cruz se ha centrado en desmantelar la pintura tradicional para dotarla de presencia física y vulnerabilidad. Su obra es un viaje íntimo a través de la materia, la exploración del cuerpo humano y la realidad de la supervivencia cotidiana.
Sobre Ángela de la Cruz
A finales de la década de los ochenta, y tras licenciarse en Filosofía y Letras en la Universidad de Santiago de Compostela, Ángela de la Cruz abandona su ciudad natal de A Coruña para trasladarse a Londres. Allí inicia sus estudios en el Chelsea College of Art y más tarde en Goldsmiths College y Slade School of Art. Desde entonces, su trayectoria artística no ha dejado de prestar momentos tan reseñables como su exposición en el Camden Arts Center titulada After, y por la que ese mismo año de 2010 fue nominada al Turner Prize. En 2017 recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas.
Emocionalmente cruda, astuta y bruscamente irónica, la artista se plantea su visión del lenguaje de la pintura, incorporando la autodestrucción de la pintura en el trabajo mismo: “En el momento en que corto el lienzo, me deshago de la grandiosidad de la historia de la pintura”, señala. Violento, sin necesidad de pedir disculpas y a menudo atravesado por un humor negro, su trabajo expone una emotividad visceral, rompiendo las barreras de las normas pictóricas establecidas.
Ana Prata
Toda coisa que vive é um relâmpago
Del 2 de marzo al 10 de mayo de 2026
La reconocida artista brasileña regresa a Travesía Cuatro con la exposición Toda coisa que vive é um relâmpago, compuesta por nuevas pinturas que reflexionan sobre la naturaleza muerta como un fenómeno común: incluso aquello que nos parece más íntimo pertenece, en realidad, a un contexto más amplio, social e histórico y, en el caso de las imágenes, a la historia del arte misma.
Al mismo tiempo, el carácter vivo y encendido de estos trabajos remite directamente al título. Sus vivaces pinturas se presentan de forma urgente y espontánea, impulsadas más por el deseo de la artista de verlas existir que por una proyección racional. Si la naturaleza muerta habla de la vida y de la muerte, estas pinturas esperan experimentar la intensidad en los segundos en que cada mirada se posa sobre ellas.
Sobre Ana Prata
Hay una ambigüedad latente en la obra de Ana Prata (Sete Lagoas, Minas Gerais, Brasil, 1980) que puede caminar entre el humor, la interioridad y el espíritu crítico. Sus pinturas figurativas coloristas representan últimamente bodegones de frutas y objetos que parecen recortados del paisaje. Un paisaje interior que apenas se insinúa, ya que no se utiliza como recurso de realidad o contexto; al contrario, nos enfrenta a un diálogo lírico y simbólico con lo doméstico.
La artista se relaciona con el repertorio modernista de un modo que no es reverencial ni nostálgico, más bien parece sondearlo como si fuera una arqueóloga, tomando prestados y distorsionando jeroglíficos para asimilarlos a la conversación sobre pintura contemporánea. El resultado es una obra que coquetea con las artes decorativas y el grafismo. Su exuberante trazo se combina al mismo tiempo con transparencias que dan un efecto atmosférico, solar y luminoso a sus imágenes ópticamente dinámicas.
