El mes de abril se presenta en el Museo Lázaro Galdiano como una invitación a recorrer no solo sus salas, sino también los territorios simbólicos que definen nuestra relación con el arte, la memoria y el propio cuerpo. Bajo una atmósfera evocadora, casi oceánica, la programación propone una reflexión sobre el espacio que habitamos, entendido tanto como realidad física como refugio íntimo. En este contexto, el museo madrileño despliega una agenda cultural amplia y diversa que combina exposiciones, actividades participativas, música, literatura y pensamiento contemporáneo.
Uno de los ejes centrales del mes es la inauguración, el próximo 9 de abril, de la exposición “La casa del agua”, del artista vallisoletano Ángel Marcos. La muestra reúne instalaciones y series fotográficas que exploran conceptos como el hogar, el paisaje y el viaje. A través de estos elementos, Marcos propone una mirada introspectiva sobre el acto de habitar, entendido como experiencia emocional y no solo física. La pieza central —una antigua caseta ferroviaria transformada en instalación— establece un diálogo poético entre lo doméstico y lo infinito, entre la intimidad de la cabaña y la inmensidad del mar.
En paralelo, el museo acoge “Fashion Art by Manuel Fernández”, una exposición que celebra dos décadas de un proyecto pionero en la fusión entre arte, moda y compromiso social. El diseñador Manuel Fernández presenta 25 vestidos convertidos en lienzos, intervenidos por destacados artistas como Juan Genovés, Manolo Valdés o Ouka Lele. Estas piezas no solo dialogan con la colección clásica del museo, sino que también abordan cuestiones contemporáneas como la sostenibilidad, los derechos humanos o la diversidad cultural. Además, los trajes han sido confeccionados en talleres inclusivos, lo que convierte la exposición en un ejemplo tangible del poder transformador del arte como herramienta de integración social.
La programación expositiva se completa con la X Muestra de Orfebrería y Joyería Contemporánea, en la que destaca la serie “Drives” de la artista rumana Smaranda Isar. Sus collares, elaborados en plata y porcelana, trascienden su función ornamental para convertirse en objetos simbólicos cargados de significado psicológico y narrativo. Cada pieza actúa como un arquetipo que invita al espectador a explorar su propio universo interior.
Más allá de las exposiciones, el museo refuerza su vocación educativa y accesible con un amplio programa de actividades. Las visitas guiadas —incluidas las adaptadas para personas con discapacidad visual o intelectual— permiten descubrir la colección desde nuevas perspectivas, mientras que iniciativas como los recorridos familiares o los itinerarios interactivos para niños fomentan el aprendizaje a través del juego y la exploración.
En el ámbito literario, la celebración del Día Internacional del Libro adquiere especial relevancia con una muestra dedicada a Francisco de Quevedo, que incluye el valioso manuscrito “Bueno” de El Buscón. La actividad se completa con una lectura dramatizada que acerca esta obra fundamental del Siglo de Oro al público contemporáneo.
La programación también integra propuestas que combinan disciplinas y sentidos. Es el caso de “Vino con arte”, una experiencia que une el recorrido por piezas de la colección con una cata final de vinos de Bodegas Enate, o la velada poético-botánica dedicada a Emily Dickinson, que tendrá lugar en el jardín del museo, donde la poesía dialoga con la naturaleza.
La música y las artes escénicas ocupan igualmente un lugar destacado. El Cuarteto Iberia interpretará obras de Juan Crisóstomo de Arriaga y Maurice Ravel, mientras que el ciclo Acústicos del Buenavista contará con la actuación de Jaime Urrutia, figura clave de la escena musical madrileña y exlíder de Gabinete Caligari.
El compromiso del museo con la sostenibilidad y la educación se refleja también en talleres como “La huerta en casa”, que promueve el autocultivo ecológico, o “EditArte”, donde los participantes crean su propia revista inspirada en la histórica publicación fundada por José Lázaro. A ello se suman encuentros como “Woman & Rare Care”, centrado en la visibilización de enfermedades raras, y un foro sobre reciclaje en la moda que culminará con un desfile de prendas reutilizadas.
En definitiva, el Museo Lázaro Galdiano celebra su trayectoria con una programación que no solo mira al pasado, sino que se proyecta hacia el futuro como espacio de encuentro, aprendizaje y transformación. Un lugar donde el arte se convierte en experiencia viva, capaz de conectar disciplinas, sensibilidades y generaciones en torno a una misma idea: habitar el mundo a través de la cultura.
