La exposición Nombrar el mundo, de la artista argentina Mariela Scafati, se presenta como una propuesta sugerente y profundamente reflexiva en la que la palabra y la materia dialogan de forma constante. La muestra, concebida como instalación, destaca por su capacidad de transformar elementos cotidianos en dispositivos cargados de significado, donde cada montaje incorpora el lenguaje como herramienta fundamental para transmitir ideas, emociones y experiencias colectivas.
Scafati, cuya práctica artística parte del lienzo pero desborda sus límites tradicionales, propone una revisión radical de la pintura. En lugar de entenderla únicamente como superficie de representación, la artista la convierte en un espacio expandido donde confluyen lo escultórico, lo performativo y lo instalativo. Así, sus obras dejan de ser imágenes estáticas para convertirse en cuerpos activos, capaces de proyectar subjetividades y generar nuevas formas de relación entre lo individual y lo colectivo.
En esta exposición —su primera individual institucional en España— la artista plantea un recorrido que invita a repensar la construcción del mundo a través del lenguaje. La muestra se articula como un viaje que transita desde lo íntimo hasta lo social: de la conversación al recuerdo, del objeto al cuerpo, del lienzo a la prenda de vestir. Este desplazamiento no es solo formal, sino también conceptual, ya que propone una evolución desde lo abstracto hacia lo concreto, desde lo cromático hacia lo verbal, y desde experiencias marcadas por el pasado hacia imaginaciones abiertas al futuro.

Uno de los núcleos centrales de la exposición lo constituyen sus “pinturas expandidas”: lienzos monocromos intervenidos con prendas recuperadas que adquieren una nueva dimensión al convertirse en cuerpos simbólicos. Estas piezas, lejos de ser objetos aislados, se agrupan en configuraciones que evocan familias, comunidades o redes afectivas. Obras como Dai, Devo, Estela, Guille, Lola, Magui, Manu y Nico (2026), Familia (Daniel, Kinga y Maite) (2019) o la serie Polleras funcionan como ejes vertebradores del proyecto.
En ellas, el acto de nombrar se vuelve fundamental. Scafati parte de una premisa filosófica: los límites del lenguaje son también los límites del mundo. Bajo esta idea, cada pieza se construye a partir de relaciones personales. La artista solicita a amigas y colaboradoras prendas de vestir y, en el proceso, les pregunta qué las sostiene en el presente y cómo imaginan su futuro. Esas respuestas se traducen en frases que se inscriben en las obras, convirtiendo cada “cuerpo-lienzo” en un relato singular, cargado de identidad y memoria.
Este enfoque relacional se intensifica en la serie de faldas o polleras, donde la artista utiliza sus propias prendas para explorar la intimidad desde una perspectiva material y simbólica. Al dar la vuelta a las telas y exponer costuras y estructuras internas, Scafati revela aquello que normalmente permanece oculto. Sobre estas superficies escribe palabras y fragmentos de pensamiento que condensan emociones, inquietudes y resonancias personales, reforzando la idea de que el lenguaje no solo describe el mundo, sino que lo construye.

La exposición también incorpora una dimensión sonora a través del proyecto de Radio Eléctrica Artesanal, realizado en colaboración con Lola Granillo. Este elemento amplía la experiencia del visitante al introducir la voz como extensión de la escultura, reforzando la noción de que las obras no son objetos cerrados, sino procesos en constante transformación.
En sus piezas más recientes, como Libro y deseo (2025), Para saborear (2025), Respira (2025) y Cuatro (2025), la artista continúa explorando los límites de los materiales. Mediante el uso de cuerda, lona acrílica y mobiliario, desdibuja las categorías tradicionales del arte: lo que antes era objeto funcional se convierte en soporte expresivo. Esta hibridación genera un cierto desconcierto en el espectador, que se ve obligado a replantear sus expectativas y a participar activamente en la construcción de sentido.
Comisariada por Marta Ramos-Yzquierdo, la muestra cuenta con la colaboración de diversas instituciones y colecciones, consolidando el reconocimiento internacional de Scafati. Su obra forma parte de importantes colecciones como el Museo Reina Sofía o el Museo Solomon R. Guggenheim, entre otros, lo que da cuenta de su relevancia en el panorama artístico contemporáneo.
En definitiva, Nombrar el mundo no es solo una exposición, sino una invitación a reflexionar sobre cómo el lenguaje, los afectos y las relaciones configuran nuestra realidad. A través de una propuesta poética y política, Mariela Scafati construye un espacio donde el arte se convierte en herramienta de transformación, capaz de imaginar nuevas formas de habitar el mundo.
