Siempre he admirado el trabajo de Tanit Plana. Su trayectoria artística y su capacidad para abordar cuestiones sociales desde una mirada personal y comprometida me han parecido, durante años, algunos de los aspectos más interesantes de la fotografía contemporánea española. Precisamente por esa admiración previa, la visita a su última propuesta en PHotoESPAÑA me ha producido una profunda decepción.
Cuando uno acude a una exposición fotográfica, existe una expectativa básica y razonable: encontrarse con fotografías. Sin embargo, esa premisa apenas se cumple en esta muestra. Más allá de dos grandes lonas impresas que cuelgan en el espacio expositivo, y cuyas arrugas dificultan notablemente la contemplación de las imágenes reproducidas, la fotografía queda prácticamente relegada a un papel secundario.
El resto de la exposición se articula mediante elementos conceptuales, recursos instalativos y planteamientos discursivos que parecen situar la experiencia visual en un segundo plano. Lo que en otros tiempos muchos aficionados definíamos coloquialmente como “pajas mentales” adquiere aquí un protagonismo absoluto, desplazando a la fotografía como lenguaje principal. El visitante se encuentra así ante una propuesta en la que la reflexión teórica pesa más que la imagen, algo que puede resultar atractivo para determinados públicos, pero que deja insatisfechos a quienes esperan una experiencia fotográfica más directa.
Esta sensación de desencanto no se limita a una exposición concreta. En mi opinión, forma parte de una tendencia cada vez más evidente dentro de PHotoESPAÑA. El festival, que durante años fue una referencia imprescindible para los amantes de la fotografía, parece haber emprendido una deriva en la que la imagen fotográfica pierde terreno frente a instalaciones, propuestas híbridas y discursos conceptuales. El resultado es que muchos aficionados encontramos algunas de estas exposiciones incómodas, desconcertantes y alejadas de aquello que históricamente identificábamos con el propio festival.
La muestra se presenta bajo el título Disfuncionarias y forma parte de la Sección Oficial de la 29ª edición de PHotoESPAÑA. Organizada en colaboración con el Museo Cerralbo, la propuesta de Tanit Plana (Barcelona, 1975) se define como una instalación site specific concebida expresamente para este espacio. Según su planteamiento curatorial, la obra pretende ofrecer una aproximación sensible y crítica al cuerpo funcionarial, explorando cuestiones relacionadas con la burocracia, los mecanismos administrativos y las dinámicas laborales vinculadas al servicio público.
Sin embargo, más allá de las intenciones conceptuales que sustentan el proyecto, mi impresión es que la exposición termina alejándose de aquello que muchos visitantes esperan encontrar en una cita de referencia para la fotografía. La reflexión está presente, sin duda, pero la imagen, que debería ocupar el centro de la experiencia, queda relegada a un papel testimonial. Y esa ausencia es, precisamente, la que convierte esta visita en una de las mayores decepciones que he experimentado en las últimas ediciones de PHotoESPAÑA.
Texto, fotos y vídeo: Emilio Tenorio
