El Palacio de Velázquez, una de las sedes expositivas del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en el Parque de El Retiro, vuelve a abrir sus puertas tras varios meses de obras de rehabilitación y mejora con la exposición La Perla Peregrina, una ambiciosa muestra dedicada al artista madrileño Fernando Sánchez Castillo. La reapertura del emblemático edificio coincide con la presentación de un proyecto que recorre más de veinte años de producción artística y que, al mismo tiempo, invita a reflexionar sobre la memoria, el poder y los mecanismos con los que se construye la historia.
La exposición, que podrá visitarse hasta el 8 de marzo de 2027, reúne cerca de 200 piezas entre acuarelas, esculturas, instalaciones, vídeos, documentos, objetos y trabajos en proceso. Lejos de plantearse como una retrospectiva convencional, la muestra incorpora también el propio espacio de trabajo del artista, que trasladará temporalmente su taller al Palacio de Velázquez para continuar desarrollando nuevas obras ante los visitantes. De este modo, el proceso creativo se convierte en una parte esencial de la experiencia expositiva.

Fernando Sánchez Castillo
Una trayectoria artística marcada por la revisión crítica de la historia
Desde hace más de dos décadas, Fernando Sánchez Castillo (Madrid, 1970) ha construido una de las trayectorias más singulares del arte contemporáneo español. Su trabajo examina monumentos, símbolos políticos, relatos históricos y gestos cotidianos para cuestionar las formas en las que el poder se representa y se perpetúa en la memoria colectiva.
A través de sus obras, el artista propone una mirada crítica sobre los mecanismos que determinan qué acontecimientos se recuerdan, cuáles se olvidan y quién decide la versión oficial de los hechos. Su producción pone en diálogo episodios de la historia reciente de España con reflexiones universales sobre la autoridad, la resistencia ciudadana y la construcción de identidades colectivas.
En este sentido, la memoria histórica aparece en sus trabajos no como un relato cerrado e inmutable, sino como un territorio en constante disputa donde conviven monumentos, documentos, objetos y testimonios capaces de generar nuevas interpretaciones sobre el pasado.
La perla como metáfora del arte y del poder
El título de la exposición toma como referencia la célebre Perla Peregrina, una joya histórica que pasó por distintas manos y cortes a lo largo de los siglos. La muestra utiliza esta imagen como metáfora de los desplazamientos del poder y de la manera en que los relatos históricos se transforman con el tiempo.
Durante la presentación de la exposición, el director del Museo Reina Sofía, Manuel Segade, definió el proyecto como «una retrospectiva de media carrera que es además un espacio de producción», destacando la presencia constante del artista durante el desarrollo de la muestra. Segade describió a Sánchez Castillo como «una máquina de relatos y anécdotas», subrayando la capacidad de su obra para generar múltiples lecturas y conexiones históricas.
Por su parte, el comisario Ferran Barenblit explicó que la idea de la Perla Peregrina permite reflexionar tanto sobre los recorridos del poder como sobre el papel que desempeña el arte en la construcción de significados. Según señaló, la perla simboliza un objeto que adquiere valor a través de sucesivas transformaciones, una idea estrechamente vinculada al modo en que las sociedades reinterpretan su pasado.
El propio Fernando Sánchez Castillo destacó durante el encuentro con los medios que «los artistas somos un medio a través del cual se vehiculan imágenes y se vinculan historias o vivencias», reivindicando el papel del arte como herramienta para generar nuevas formas de conocimiento y reflexión.
Una “retro-prospectiva” abierta al presente
La exposición se articula a partir de una idea que el comisario define como una “retro-prospectiva”. El término alude a una propuesta que revisa la trayectoria del artista, pero que al mismo tiempo permanece abierta al presente y al futuro.
Por ello, junto a obras históricas y piezas ampliamente conocidas dentro de la carrera de Sánchez Castillo, el recorrido incluye trabajos de reciente producción, proyectos en desarrollo y materiales que evolucionarán durante los meses que permanezca abierta la muestra. Esta dimensión viva convierte la exposición en un espacio de experimentación continua donde el visitante puede observar no solo los resultados finales, sino también los procesos de investigación y creación.
El visitante como constructor del relato
El recorrido expositivo gira en torno al taller instalado en el propio Palacio de Velázquez. A partir de ese núcleo central, el público atraviesa diferentes ámbitos temáticos que abordan cuestiones como la protesta social, la memoria histórica, los símbolos de autoridad o las formas de resistencia colectiva.

Lejos de ofrecer una narración cronológica o cerrada, la muestra propone un entramado de conexiones entre historia, política, cultura y representación. El visitante se convierte así en un agente activo que construye su propia lectura de las obras y establece relaciones entre acontecimientos, objetos y contextos aparentemente distantes.
Esta concepción participativa responde a una de las constantes del trabajo de Sánchez Castillo: la convicción de que la historia no es una verdad única, sino un espacio de interpretación permanente donde distintas voces compiten por hacerse visibles.
El arte como respuesta al daño
Uno de los ejes conceptuales de La Perla Peregrina establece una analogía entre la formación natural de una perla y el proceso creativo. Del mismo modo que una perla surge como respuesta a una agresión sufrida por el molusco, la exposición plantea que muchas obras de arte nacen de experiencias traumáticas, conflictos históricos o tensiones sociales.
Según esta lectura, el arte transforma el daño en memoria, reflexión y conocimiento. La belleza deja de entenderse únicamente como una cualidad estética para convertirse también en una forma de resistencia frente a la violencia, el olvido o la imposición de determinados relatos históricos.
La reapertura de un edificio histórico
La muestra marca además la reapertura del Palacio de Velázquez tras una importante intervención financiada con fondos europeos a través del Plan de Recuperación.
Los trabajos realizados han permitido mejorar la conservación de las cubiertas, renovar el sistema de climatización, sustituir la iluminación por tecnología LED de alta eficiencia energética y desarrollar un gemelo digital del edificio destinado a optimizar su gestión y mantenimiento.
Construido para la Exposición Nacional de Minería de 1883, el Palacio de Velázquez constituye uno de los espacios más emblemáticos del patrimonio arquitectónico madrileño. A lo largo de más de un siglo ha acogido numerosos acontecimientos culturales, políticos y sociales, convirtiéndose en un escenario especialmente adecuado para una exposición que reflexiona precisamente sobre la construcción, conservación y transformación de los relatos institucionales.
Un catálogo para profundizar en la exposición
Con motivo de la muestra, el Museo Reina Sofía publicará un catálogo bilingüe en español e inglés que servirá como complemento a la exposición. La publicación incluirá textos del comisario Ferran Barenblit, así como ensayos de Germán Labrador y Cuauhtémoc Medina, dos destacados especialistas en pensamiento crítico y arte contemporáneo.
El volumen se completará con una conversación entre Fernando Sánchez Castillo, Isabel Argerich y Miguel Caballero, además de una amplia selección de imágenes de las obras expuestas, fotografías de montaje y materiales históricos que forman parte del proceso creativo del artista.
De este modo, La Perla Peregrina se presenta no solo como una revisión de la trayectoria de Fernando Sánchez Castillo, sino también como una oportunidad para reflexionar sobre cómo se construyen las narraciones colectivas y cuál es el papel que el arte puede desempeñar en la reinterpretación constante de la historia.
